Pasábamos muchas horas delante del ordenador. Juan, ingeniero informático, y Fali, creador de videojuegos, decidieron que era el momento de ponerse en marcha. Sara y Laura se sumaron desde el principio, y los cuatro empezamos a entrenar con un objetivo compartido: progresar de verdad y mantener la constancia.
No queríamos depender de una aplicación que nos obligara a adaptar nuestra forma de entrenar. Preferimos construir una herramienta propia. La primera versión era un código PHP sencillo: registrar ejercicios, guardar pesos y poder mirar atrás. No había una gran estrategia de producto. Solo había una necesidad real y cuatro personas utilizándola cada semana.
“Cada función importante de Saiyan nació porque alguien del equipo la necesitó entrenando.”
Con el uso llegaron más ejercicios, imágenes personalizadas y un sistema de puntos. Después aparecieron los niveles. Cuando vimos cómo queríamos superarnos entre nosotros, añadimos las sagas: temporadas con objetivos y recompensas que recogen parte de la emoción de los videojuegos sin dejar de poner el entrenamiento en el centro.
La respuesta del grupo cambió el proyecto. Entrenar dejó de ser únicamente anotar números. Sara y Laura se implicaron en las pruebas, detectaron problemas y nos ayudaron a comprobar qué ideas motivaban de verdad. La competitividad era amistosa, pero el compromiso era real.
Después llegaron amigos, publicaciones, fotos, vídeos y reacciones. Construimos la parte social para acompañarnos, celebrar la constancia y ver el progreso de los demás. La PWA fue creciendo con nosotros y hoy ese proyecto personal avanza hacia Android y hacia una comunidad mucho mayor.
Saiyan sigue teniendo la misma raíz: registrar sin fricción, comprender el progreso y hacer que volver a entrenar resulte un poco más emocionante.